viernes, 8 de junio de 2012

¿que anomalias causa la falta de sueño en el cuerpo umano?

La falta de sueño provoca, al menos, siete enfermedades. La hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, la depresión o ansiedad, el estrés y la fatiga diurna, los problemas metabólicos de sobrepeso y los trastornos gástricos son los siete trastornos más graves que pueden surgir sólo por dormir menos horas de las necesarias. A ellos se suma una posibilidad 10 veces mayor de sufrir un accidente de tráfico o laboral. En España se sufre especialmente, pues es uno de los países más afectados por la falta de sueño. Los expertos calculan que los españoles dormimos una media de 40 minutos menos al día que el resto de los europeos y, el motivo lo encuentran en los malos hábitos de «higiene del sueño». No compatibilizamos, según cuentan, las obligaciones con las horas de descanso. La privación de sueño es uno de los problemas de salud pública más extendidos, pero también uno de los más desconocidos. No se trata sólo de los que padecen insomnio (alrededor de un 30 por ciento de la población) sino de la calidad del sueño. Los adolescentes, las mujeres y los trabajadores por turnos son los colectivos más afectados por los problemas derivados de no dormir. Según explica Antonio Vela, neurofisiólogo y presidente de la Fundación Sueño Vigilia, «dormir poco produce incluso efectos similares a los del envejecimiento». En primer lugar, la falta de sueño tiene consecuencias sobre el estado diurno. «El individuo se encuentra, durante el día, en un estado de alerta, cambia su estado de ánimo y el cansancio repercute en su grado de concentración y atención», asegura Vela. A más largo plazo, los malos hábitos de sueño provocan también problemas físicos «como los trastornos metabólicos. Los que duermen menos de lo necesario pueden incluso engordar como consecuencia», explica. Otro riesgo son los trastornos psiquiátricos. Diego García Borreguero, neurólogo de la Unidad del Sueño de la Fundación Jiménez Díaz explica que «estos trastornos se dividen, fundamentalmente, en ansiedades y depresiones. Sabemos que todas estas enfermedades están asociadas al insomnio, pero no sabemos por qué». Pero uno de los datos más preocupantes sobre las consecuencias de la falta de sueño es su efecto sobre los jóvenes y los adolescentes. Éstos, según Antonio Vela, en teoría deberían dormir incluso más horas que un adulto. Sin embargo, «los hábitos de vida, trasnochar y tener que levantarse para trabajar y estudiar hacen que sean, junto con los empleados que trabajan por turnos, los que más sufren la falta de sueño», asegura. Y es grave, porque en una persona que aún no ha alcanzado la madurez, el sueño no significa sólo descanso, y no sólo repercute sobre el rendimiento laboral y académico, sino que durante la noche se producen procesos de desarrollo. A los adolescentes, por tanto, les afecta más que a un adulto la privación de sueño, porque «puede interferir en procesos hormonales, incluso en la maduración sexual», afirma Vela. La razón para que, tras la pubertad, al igual que en los trabajos por turnos, se duerma menos y el sueño sea de peor calidad se encuentra en el denominado «reloj circadiano». Se trata de un mecanismo natural que regula los ciclos de sueño y vigilia. Por su efecto, los humanos preferimos dormir durante las horas nocturnas y nos mantenemos despiertos durante el día. El ciclo dura, aproximadamente, 24 horas. Pero este reloj natural se puede desincronizar. Así, surge el síndrome de fase adelantada, cuando el individuo comienza a sentir cansancio antes de llegar la noche y luego se despierta de madrugada sin lograr conciliar el sueño.

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